Le doy la bienvenida al 2026 con la intención de conocerme más profundamente. Este año no se trata de cumplir expectativas ajenas ni de llenar agendas con lo que “debería” hacer. Se trata de mí, de mis emociones, de mis límites y de mis deseos más auténticos. Quiero dedicarme tiempo de verdad, sin culpa, sin prisas, escuchando lo que realmente necesito para sentirme pleno.
Ser egoísta no es un error, sino un acto de cuidado personal. Quiero permitirme decir que no, poner fronteras claras y priorizar aquello que nutre mi bienestar. Aprender a disfrutar de mi propia compañía, a escuchar mis pensamientos y a valorar mis logros, aunque sean pequeños, será mi regalo diario. Este año, aprender a amarme y respetarme es mi mayor propósito.
Espero que 2026 sea un año de descubrimiento, de momentos de silencio y de decisiones conscientes. Un año en el que cada paso que dé esté alineado con mi esencia y no con las expectativas de otros. Me doy permiso para ser yo, completo y auténtico, sin miedo a ser juzgado por quererme primero.




